ENTREVISTA con JOACHIM GAUCK
JOACHIM GAUCK, un pastor de la Iglesia Evangelista, fue activista de los derechos humanos en Alemania Oriental antes de la caída del Muro de Berlín. Después, ayudó a redactar el tratado de reunificación alemana. Actualmente, el pastor Gauck encabeza la comisión responsable de los expedientes de la Stasi, la policía de seguridad de Alemania Oriental. La siguiente entrevista, que fue realizada por Piotr Cywinski, apareció en el número del 14 de junio del semanario polaco Wprost.
EL BURÓ DE LIMPIEZA
PC: La revelación de que Manfred Stolpe, premier de Brandenburgo, una figura política que goza de una gran confianza y apoyo populares, aparece en los expedientes de la Stasi como colaborador, ha puesto en duda el trabajo de su comisión. ¿Piensa usted que los expedientes de la Stasi son desperdicios sin valor?
GAUCK: Absurdo. Aunque sé que existe ese punto de vista. No faltan absurdos como ése en la Alemania de hoy. Alguna gente le resta importancia a los expedientes de la Stasi, especialmente cuando personas populares resultan incriminadas. Por supuesto, no tratamos esos archivos como si fueran la Biblia. Ni tampoco pensamos que no sean ambiguos ni que sean fáciles de interpretar. Tampoco pensamos que constituyan un estudio de psicología. Simplemente, esos expedientes constituyen un archivo de la verdad. Más que nada, constituyen pruebas. También debe tenerse en cuenta que entre esos expedientes - que si se pusieran uno encima del otro formarían una pila de 200 kilómetros de altura -hay notas, memos, órdenes y planes de la Stasi. Estos conciernen a "revoltosos", programas para suprimir a "enemigos del estado", y evaluaciones de la posible "utilidad" de las personas para las operaciones planeadas. Esos archivos contienen la documentación de operaciones específicas. Hay dos formas en que podemos ver esta documentación: como una colección de observaciones que todos tenemos el derecho de examinar para saber cuándo y dónde fuimos espiados, o como una base sólida para iniciar procesos investigadores contra los traidores. No es la venganza lo que nos ocupa, sino la limpieza de la sociedad, la restauración de la confianza del público en las figuras públicas, ya sea que trabajen en el gobierno, en el sistema escolar o en las iglesias.
PC: ¿Es posible que haya personas que, aunque aparezcan como "colaboradores informales" IM.) durante un largo período, en realidad protegieran a aquellos de quienes se suponía que informaran, dando informaciones falsas o inútiles?
GAUCK: No, no podría imaginarme casos así. Puede haber gente que no se diera cuenta de que estaba suministrando información a las fuerzas de seguridad, pero los que aparecen como I.M. sabían exactamente lo que estaban haciendo. Tenían reuniones regulares con oficiales de la Stasi; participaban en un diálogo, cuyo objetivo era la total subordinación a las estructuras comunistas y al desarrollo y protección de esas estructuras. Algunos I.M. dicen que ellos no traicionaron a nadie, porque "después de todo, quién era realmente comunista en aquellos tiempos..". Esto es asombrosamente ingenuo. La Stasi se las arreglaba para construir un cuadro completo de lo que querían saber incluso con la información más. Yo hasta diría que, junto con los planes operacionales, la información suministrada por los I.M. era la base del funcionamiento del aparato de coacción en la ex Alemania Oriental. Considero absurda cualquier explicación de que tal o cual I.M. estuviera actuando básicamente en favor de la otra parte. Esa gente era útil para la Stasi, y ellos sabían por qué. Es natural que ahora griten sobre la amenaza a la armonía nacional que supuestamente constituye la apertura de los expedientes de la Stasi. Nada podría estar más lejos de la verdad. El asunto es la pisoteada dignidad de los individuos, la ilegalidad que dejó profundas cicatrices en las biografías y psiquis.
PC: O.K., pero cuando le preguntaron en una entrevista oficial si Manfred Stolpe habia sido un I.M., usted dijo: "Yo he presentado un informe de 61 páginas sobre este asunto... No estoy preparado para dar una respuesta en una sola frase". Esta respuesta no satisfizo ni al acusado ni a los acusadores.
GAUCK: Señalar con el dedo no es mi tarea. Es verdad que di una respuesta evasiva. Pero esto fue porque no quería dar ninguna respuesta en absoluto - aunque yo tengo mi propia opinión sobre el asunto. La autoridad que me concedió el Bundestag para llevar a cabo mi tarea, no incluye hacer juicios. En mi informe, escribí que de acuerdo con los criterios del Ministerio de la Seguridad del Estado de la ex-Alemania Oriental, Stolpe era un I.M. El hecho de que él tenga otra opinión es un asunto secundario. Para la Stasi, los motivos personales que alguien pudiera tener no eran importantes: lo que importaba era cuan útil era la persona. Si alguien no quería colaborar con la Stasi, todo lo que tenía que hacer era hablar públicamente sobre sus contactos con la organización. Cuando eso ocurría, la Stasi consideraba que había desaparecido la cobertura del informante, y eso constituía el fin de los contactos.
Además de informar sobre sus amigos y colegas, los colaboradores de la Stasi llevaban a cabo otra función: decían lo que les habían indicado que dijeran, y, por supuesto explicaban que "era en beneficio del estado".
Así, con la ayuda de los I.M., casi todos los grupos sociales estaban bajo el control de la Stasi. Existe cierta verdad en la justificación de que "tuvimos que hacerlo". Y hay algunos que eran simultáneamente víctimas y malvados. Pero aparte de eso, los autores de la ley sobre los archivos de la Stasi decidieron que todos los que colaboraron con los servicios de seguridad de la ex¬Alemania Oriental fueran removidos de las funciones públicas, en nombre de la restauración de la confianza pública. Yo creo que ésta es la línea correcta.
PC: ¿Y la acusación de que los expedientes pudieron haber sido parcialmente falsificados para comprometer a ciertas personas?
GAUCK: No lo creo, y no hay nada que apoye este punto de vista. Las actividades de la Stasi y los archivos de esas actividades se llevaban a cabo con una meticulosidad prusiana, gracias a lo cual tenemos ahora un cuadro genuino y exacto del funcionamiento de los servicios de seguridad. Si alguien presenta la hipótesis de que la Stasi - que era todopoderosa y se sentía por tanto segura de sí misma - reunió algunos documentos para los "malos tiempos", no sabe de qué está hablando. En toda esta masa de documentos, hemos encontrado sólo una firma falsificada bajo una declaración de lealtad y colaboración de un I.M., de cierto profesor. Pero, aunque la firma no fuera suya, eso no significa necesariamente que él no tuviera contacto con la Stasi.
PC: Aquí tengo algunas citas de la prensa alemana: "Es una cacería de brujas", "Insensato revolcarse en los pestilentes restos del Partido Socialista de los Trabajadores Alemanes. Terminarán culpando a los peces pequeños mientras que a los principales culpables - Honecker, Krenz, Schalk-Golodkowski - los dejarán en paz y tranquilidad", "Hoy, en los ojos de los alemanes occidentales, cualquier ciudadano de la ex-Alemania Oriental es un posible agente o informante". ¿Qué usted cree de esas declaraciones?
GAUCK: Los checos tienen un refrán que dice "vence a los criados, no al señor". En lo que hay algo de cierto. Se han dado los primeros pasos de un proceso criminal contra algunas de las luminarias políticas de la ex-Alemania Oriental. Pero estos procesos son muy costosos y consumen mucho tiempo. Yo propongo que utilicemos otro método en este asunto: En la ex¬Alemania Oriental, todo el mundo sabía quiénes eran los funcionarios del partido, pero nadie sabía quién estaba colaborando con la Stasi. La auto-purificación de la sociedad es la tarea principal hoy. Confío en que el brazo de la justicia caerá sobre los que están en sus oficinas, y que los malvados serán juzgados de acuerdo a las posiciones que tuvieron y al papel que jugaron.
En cuanto a la opinión de que "todos los alemanes orientales eran agentes de la Stasi": ¿Significa esto que se supone que yo me sienta como si hubiera sido un agente también? De una población de 16.5 millones de habitantes, la ex-Alemania Oriental tenía unos 200,000 I.M. y alrededor de 100,000 funcionarios de la Stasi. ¿Es una prueba suficiente para ver a todo el mundo como un espía? PC: Se dice que sólo en Berlín 80,000 dueños de casas sometían informes sistemáticos sobre sus inquilinos y los invitados de sus inquilinos...
GAUCK: Usted habla de dos categorías de colaboradores: los I.M. y los que ayudaban a los servicios de seguridad de una u otra forma sin firmar ninguna declaración formal. Esos no están en los expedientes, y en todo caso, no estamos interesados en esa gentuza. Tienen que reconciliarse con ellos mismos. Es más, no vamos a seguir la pista de cada uno de los miembros del partido comunista, porque no todos los camaradas estaban en la Stasi. Nuestro objetivo es revelar las estructuras del aparato de represión, la verdad, y también evitar que personas de reputación cuestionable aparezcan en la vida pública.
PC: En Polonia rio se han revelado al público los expedientes de los antiguos servicios de seguridad...
GAUCK: No conozco lo suficiente la situación de Polonia para dar ningún consejo. Pero creo que allí fue diferente que aquí, por muchas razones. El amor de los polacos por la independencia, su inconmovible sentido de la libertad, se manifestaban en comentarios y chistes dichos en alta voz en las calles sobre lo pensaban de las autoridades comunistas. Eso era impensable en Alemania Oriental. También, el aparato de seguridad de Alemania Oriental era mucho más grande, sobre una base per cápita, que el de Polonia.
Así que Polonia tiene que lidiar con un diferente legado de sus comunistas. Sin embargo, incluso durante la era del "socialismo real", se produjeron una serie de drásticos casos de stalinismo. Véase el asesinato de Popieluszko, que yo examiné. ¿Por qué debería el público olvidar los datos obvios de la arrogancia de las autoridades? ¿Cómo es que este caso y otros están aún envueltos en la niebla de la leyenda, como si lo fueran? El asunto no es despertar conflictos, sino arrojar luz sobre las páginas oscuras del antiguo sistema.
El estado no tiene el derecho de decidir por sus ciudadanos, de ordenar a la prensa que diga determinadas cosas, o de prohibir la literatura ideológicamente incorrecta. El punto de vista público no debe guiarse por informes selectivos dados a conocer por el gobierno. Partimos de la base de que los materiales reunidos sobre un ciudadano dado no deben mantenerse fuera de su alcance. Hacer otra cosa sería continuar, en cierto sentido, la política del régimen anterior. En todo caso, sería una solución ambivalente, para decirlo de una manera suave.
PC: ¿De manera que usted está en contra, por ejemplo, de los que criticaron a la prensa por estremecer a la sociedad alemana cuando ésta informó del asesinato de los bebés prematuros en ciertas clínicas de la ex Alemania Oriental para mejorar las estadísticas de mortalidad infantil?
GAUCK: Si, yo creo que debemos hablar abiertamente sobre todas las monstruosidades que ocurrieron. ¿Cómo? Eso depende de la sensibilidad de la persona que lo haga. La prensa puede hacer mucho bien si es responsable y objetiva. Pero también puede provocar tensiones entre las dos partes de Alemania si maneja mal los asuntos delicados. No tenemos influencia en la forma en que la prensa, que tiene un grado extremadamente alto de libertad aquí, trata los asuntos pertinentes a la reunificación. Simplemente tenemos que hacer nuestro trabajo y preocuparnos por las consecuencias desagradables después.
PC: Su oficina tiene alrededor de 2,000 empleados, pero usted ha pedido más...
GAUCK: Para finales de 1992 tendremos 3,406 empleados, para los cuales el Bundestag ha situado 220 millones de marcos. Actualmente estamos seleccionado a los solicitantes y entrenándolos. Alrededor de 500,000 personas han expresado el deseo de ver sus expedientes, y casi la misma cantidad de solicitudes han sido sometidas por instituciones que desean investigar a sus funcionarios o solicitantes para cargos importantes o sensibles. El sistema judicial también necesita mucha información. De manera que tenemos mucho trabajo. Nunca podríamos hacerlo con el personal que tenemos ahora.
PC: Habiendo tratado el problema de los expedientes durante varios meses, ¿piensa que la ley que los regula es correcta, o piensa que debería ser enmendada?
GAUCK: Creo que ley es absolutamente correcta. Gracias a esta ley, no estamos caminando en la niebla; podemos eliminar las dudas y restaurar la fe en la democracia en el segmento de la sociedad que había llegado a pensar que este país no podía ser gobernado democráticamente. Se ha demostrado que aquéllos que, como Lothar de Mazi.re, dicen que abrir los expedientes provocaría inquietudes públicas, arreglo de cuentas pendientes, e incluso asesinatos estaban equivocados. Por supuesto, se han producido algunos conflictos, pero era de esperarse. Sólo imagínese qué hubiera ocurrido si los expedientes se hubieran mantenido secretos. No sólo hubiera sido imposible crear un clima de confianza, sino que los expedientes hubieran podido ser utilizados para amenazar y chantajear personas. El camino que hemos tomado es difícil y doloroso, pero en mi opinión es el único que tenemos.
Uncaptive Minds; No. 2(20) 1992